Las peleas de gallos, un deporte donde todo puede pasar

 


En el deporte de los gallos se dan casos que aunque usted no lo crea son muy difícil de explicar, la mayoría de estos casos no han sido documentado para poder demostrar su razón de ser y algunos  de esos casos tan extraños pueden ser contados como parte de la historias del deporte de las vigas y de lo insólito.

Quizás este deporte sea el que cuente con los casos más raros, en el soccer por ejemplo si un equipo esta arriba por 10 puntos es casi imposible que pueda perder, en el béisbol generalmente cuando un equipo esta arriba por mucha carreras es difícil que pierda, pero en una pelea de gallo un segundo es suficiente para cambie toda la historia del combate.

A principio de los años ochenta la República Dominicana comenzó a ser atractivo para los amantes del deporte del pico y las espuelas a nivel internacional, y es que para esos tiempos ya el país comenzaba a tener  representación  en competencia internacionales, lo que le permitió a los encastadores dominicanos mostrar sus ejemplares  en playas extranjeras.

El comportamiento de ejemplares en competencias  internacionales, provocó que amantes de este deporte, se interesaran en visitar país en busca de los gallos dominicanos. En esa ocasión  visito  al país una delegación de la hermana  República de Venezuela, con el propósito de participar en un  torneo internacional que organizó el Coliseo Gallístico Santo Domingo. Uno de esos destacados galleros que integraba la delegación de Venezuela, visitó  a gallería de Marcos Bobadilla, (Marquito) en busca de algunos ejemplares  de los del seños William Báez, que para esa época tenia alguno de sus gallos al cuidado de  José Elia, travero de gran reconocimiento entres los galleros del país, por el delicado estilo de pelada de sus gallos, y que sin lugar a duda es unos de los que mejor  presenta un gallos.

Quien escribe fue ayudante de travero y como ayudante conocía todos los ejemplares con que contábamos, la delegación, llego en las primeras horas de la maña, y como es de esperar comenzamos  a topar lo que motivó la separaciones de los gallos que daban el mejor tope, pero unos de los visitantes, se detuvo a  mirar un gallo pinto que habíamos usado como topeton el año anterior, pero que  había emplumado desde muy temprano, por lo que era el ejemplar que  presentaba el mejor plumaje en la traba, y determinó que ese era el gallo que él quería para llevarlo a Venezuela, a lo que todos nos negamos, pero de toda forma tuvo que ser incluido en el grupo de gallos que viajaría a la patria de Simon Bolívar.

Pero como dijimos anteriormente hay cosas muy difíciles de explicar,  al año siguiente recibimos una de las revistas Venezolanas que destacan el deporte de los gallos, donde se presentaba a nuestro topeton como el campeón del año, por ser  el gallo que más pelea realizó ese año en los redondeles Venezolanos.

Otro caso que llamó mucho la atención en el país  fue el caso de un gallo apodado “Vicentico”, propiedad del señor Patato  que sin tener un background, como dicen los americanos, entiendase líneas sanguíneas de clase,  conquisto la atracción de todos los amantes del deporte de  los gallos, en  la capital de la República Dominicana. Vicentico, fue utilizado para promocionar muchos torneos en la capital ya que cuando  se anunciaba que el gallo (Vicentico) iba a estar presente automáticamente se aseguraba el éxito del torneo.

El doctor Titi Rodríguez, en una ocasión contó entres sus gallos con un ejemplar llamado Mazolé, que según alguno era el gallo más malo del mundo, pero salio triunfador en más de 25 combate durante vida como gladiador.

El padrote de los Guandules, otro gallo que sin haber nacido bajo el registro de ningunos de los encastadores de la época, hizo historia en las galleras de la capital.

Amigo lector de seguro que si usted, pudiera contarnos su historia lo haría, pero como ustedes saben existieron, existen y seguirán existiendo casos inexplicable en el deporte del pico y las espuelas que ni usted ni yo podemos explicar.

Hasta la próxima entrega amigos lectores.    



Por:José D Batista
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