![]() |
El valor del dinero en la historia de las jugadas de gallo
Por: José D Batista En los años cincuenta era muy popular en la República Dominicana, el uso de una moneda que les llamaban Clavao, cuentan los que le dieron uso que el clavao, tenía un valor de Veinte centavos. Esta moneda llego a convertirse en una de las monedas más usada en el sistema de negocio y servia para hacer la compra de un día de cualquier familia del país. El uso de esa moneda caduco en 1946, cuando el dictador Rafael Leonidas Trujillo, cubrió el pago de la deuda externa que habia contraído el país con las instituciones crediticias internacionales. A la muerte del dictador el salario de un guardia era de 29 pesos con 95 centavos al mes y el de un sargento mayor era de 88 pesos con 45 centavos, razón por la que en las galleras del país se vieran tantos guardias con su gallo debajo del brazo buscando una valla donde poner sus gallos a pelear. Las postas de entonces en una pelea de gallos eran de 20 pesos y cuando un gallo peleaba con una posta mayor era porque su propietario contaba con un buen negocio o descendía de unas de las familias adineradas del país. En aquellos tiempos al igual que ahora se hacia necesario tener que establecer, en que moneda se estaba apostando, pues cuando se decía que se estaba jugando clavao, la posta eran totalmente diferente a cuando se jugaba en pesos, por lo que cuando se hacia una jugada habia que especificar si en era oro o clavao. ¡Doy diez a ocho!, se escuchaba a un tercio decir, mientras que el otro respondía oro o clavao, si era oro la posta era diez pesos a ochos pesos, pero si era clavao dos pesos a un peso con sesenta centavo (2,00 a 1.60), esta jugada trajeron mucha confusión en las vallas del país, la que en algunos casos terminaban en una pelea. Recuerdo que mi padre quien habia llegado a la capital de una zona rural de Santiago, fue en un domingo a la gallera del ensanche ozama, y en unas de esas peleas en la que el gallo que comienza da muestra de que no quiere terminar y en un momento cuando los gallos aparentaban estar parejo mi padre se cogió la pelea para el como decimos los galleros, y comenzó a pedir 20 a 16, y cuando finalmente paso la pelea y le toco a mi padre cobrar se llevo tremenda solpresa cuando todos comenzaron a pagarle en oro, cuando él, habia jugado en clavao. En los inicios del Coliseo Santo Domingo Don Alberto Bonetti Burgos, las apuestas comenzaron a incrementarse y la situación cambio, ya los clavaos no existían en las jugadas de la capital, pero se mantenían en algunos campos del país. La diferencia existentes en la economía del país habia cambiado, ya el sueldo de un empleado publico, habia sobrepasado los 2.00, pesos, pero también las apuestas y en ves de, 5 a 4, ahora esa apuesta significaba 500,00 a 400,00 ya las dos épocas tenían un valor monetario diferente, pero como dijimos al principio siempre esas diferencias traen confusión, en poco tiempo ese 5 a 4, adquirió un valor mayor, y en vez de 500.00 a 400,00, se comenzaba a hablar de 5 mil a cuatro mil. Pero como en todas las épocas ha existido una diferencia entres las apuestas del campo y las apuestas de la ciudad, en uno de los torneos que organiza el Coliseo, para el mes de enero, el señor Siquio Ng Cortiña , habia contratado los servicios de un señor de campo para que le preparara sus gallos de pelea, en esa jugada Siquio Ng estaba presente una delegación de la Hermana isla de Puerto Rico, el trabero de NG, quien sabia el gallo que habia traido a la jugada, pidió un cinco a cuatro (500 a 400), en ese entonces NG, siempre caia como hembra, después de cinco o seis minuto de combate el gallo de NG, derroto a su contrincante, cuando el señor Puerto Riqueño, fue a pagarle al trabero de NG, le entrego 5 billetes de a 1,000, pesos, lo que sorprendió al trabero, pero el difunto platanero que se percató de la situación les dijo, “Cobre su dinero y vallase que si usted hubiera perdido su patrón hubiera tenido que pagar la posta”. En el pasado torneo de apertura del Coliseo Santo Domingo, mientras me encontraba mirando las peleas en mi monitor, escuché a un tercio que aparentemente trataba de taparse, pedir mil a dos, cien veces, lo me hizo pensar que en los tiempos modernos, la confusión ni puede estar en el monto de la posta o la moneda en la que se juegue, sino en el gallo que se escoja para apostar el dinero, pero este caso no puede ser tomado en cuenta para alegar confusión debido a que los jueces de vallas para evitar una confusión entres los apostadores, han colocado una cinta en la pata del gallo, las cuales eliminan la confusión entres los apostadores. ¿A quien de ustedes amigos lectores no le pasó eso en algún momento?, si esto no le ha pasado, es porque usted no cuenta con la edad suficiente ó porque en un deportista que siempre, se mantiene atento a su jugada. Hasta la próxima entrega amigos lectores
|