![]() |
Los “Caresantos” una tradicional familia
Las historia de las jugadas de gallo en la capital dominicana no se puede escribir si no se menciona a “Los Caresantos”, así es como se le conoció por muchos años a los hermanos Bobadilla, un grupo de cinco hermanos que representaron una familia que tiene sus raíces en el gallerismo nacional y que incursionó en el mundo del negocio gallísticos, en la primera mitad del siglo pasado, desarrollando una de las más reñidas jugadas del país. Los Hermanos Bobadilla (Los Caresantos) estaban compuestos por, Don Marcos Bobadilla, Papo Bobadilla, el Colorao, el Mayor, y Kiko Bobadilla. Este grupo de hermanos, instalaron su primera gallera en lo que es el mercado publico de Los Minas, después se trasladaron a la zona conocida como Los Minas Viejo, allí construyeron y administraron la Gallera de Los Minas, por muchos años hasta que cometieron el error de vender una de su jugadas, la venta de la jugada de los martes representó para esta familia el inicio del derrumbe de una propiedad que más que una empresa comercial se había convertido en un patrimonio cultural para los moradores del sector más antiguo de la capital de la República Dominicana.
Estos hermanos contaban gallos de los mejores del país, gallos que descendían de los padrotes del ya desaparecido Juan Tomas Díaz, y de los gallos de Enea Saviñón. Entre los traberos que acompañaban a los hermanos Bobadilla, se encontraban Limpa, y Ramoncito Ortega. Como hemos mencionados en otro trabajo, en esta gallera se juntaban los mejores deportistas del país, fue en esta gallera donde surgió la idea de la construcción del Coliseo Gallístico Santo Domingo Inc. Don Alberto Burgos. De esta familia de pioneros solo permanece entres nosotros Don Marcos Bobadilla, padre de Marquito Bobadilla un digno representante, de ese grupo de pilares en el deporte del pico y las espuelas, junto a Marquito, también descendientes de los demás pioneros les sobreviven Ramón Bobadilla y Miguel Bobadilla. Esta prestigiosa familia cuenta con muchos hombres y mujeres, pero son estos los que se han mantenido apegados a sus orígenes. Marquito, Miguel, y Ramón Bobadilla, tratan de mantener viva la tradición familiar, cada uno de ellos cuenta con su respectivas trabas la cuales aun permanecen en el espacio, que ocupa la antigua estructura que aunque abatida por el peso de los años se mantiene en pie, soportando la mirada de los transeúntes que miran en ella el centro de mayor diversión que existía en la zona oriental en la década de lo cincuenta.
Marquito Bobadilla, siempre ha contado entres sus gallos con padrotes de los mejores gallos importados con lo que ha contado el país, Joe Berio, Edmond Elías, Rafael Perelló, Marito Bonetti, Papito el Cubano, son solo algunos de los tradicionales galleros dominicanos que han confiado en Marquito para prestarles sus padrotes. En la actualidad Marquito, esta levantando una nueva línea de gallos que según él, tiene más calidad y mejor ritmo de pelea que “Los Mateitos”, la línea de gallos que lo llevaron al estrellato allá por los años setenta. Estos ejemplares procedían de un padrote que le regaló Don Tato Martínez, un Puertorriqueño que visitaba la gallera de Los Minas, para jugar sus ejemplares. Los Mateitos, tenían un peso promedio de 3. 7, pero contaban con el vuelo de un gallo 2.15 y la pegada de un cuatro libra, además cortaban más que cualquier gallo de la actualidad. Estos gallos tenían la pata barreteada, do color azul y amarillo y dos plumas blancas en las alas, característica que lo identificaba en cualquier escenario gallístico. En esos años Marquito Bobadilla, contaba con un gallo que era respetado en las mejores galleras de la capital, ese gallos tenia el apodo de “El Mondonguero”, un Mateito genuino de color pinto de un peso de 3.14, con la particularidad de que cada año venia con un plumaje diferente lo que imposibilitaba su identificación durante el pesaje en las balanza. Este gallo obtuvo 19 peleas, cuando se competía con espuelas largas, por encima de dos pulgadas. En la actualidad Marquito cuenta entres sus padrotes con “Popeye”, un ejemplar que entres sus crías están los gallos bolos que esta jugando el doctor Angel Contreras, en el coliseo Don Alberto Bonetti Burgos. Marquito Bobadilla, en sus años de esplendor tenía tres criaderos, diseminados en diferentes áreas del territorio de la República Dominicana, el primero de sus criaderos estaba ubicado en el área de Villa Mella, el segundo en Monción y el tercero en la ciudad de la Vega, estos criaderos eran utilizado para terminar de levantar los pollos desde los cinco meses hasta los ocho meses de edad. Pero como dijimos al principio de este trabajo, los Bobadillas se niegan a su desaparición cosa que parece ser inevitable pues ningunos de los sobreviviente de esta familia de pioneros ha podido integrar a sus hijos a la practica del deporte de los gallos, pero para los que quedamos vivos que vimos el aporte que las cabezas de esta familia hicieron al desarrollo de las jugada de gallos en la capital de la República en nombre de los Caresantos siempre estará en nuestros corazones. Hasta la próxima entrega amigos lectores.
|