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A PROPOSITO DEL TÉRMINO “PURO”
Ing. Carlos Castillo Peralta La última vez que trate sobre este tema fue para referirme a la adecuada elección de los padrotes (reproductores), y recuerdo que aquella vez señalaba que no era necesario que el gallo sea “puro” para ser un buen padrote, sino que podía proceder de una familia criolla, pero comprobada, en la que todos los individuos se ven y se desempeñan en forma semejante, y con mayores posibilidades de tener una composición genéticamente estable (homocigotos, consanguíneos) para que trasmitan las características deseadas a la progenie, y que se hayan mantenido así por varias generaciones. Sin embargo, el término puro a menudo acarrea muchas confusiones. Por ejemplo, muchas personas cuando adquieren un animal importado se refieren a este como puro, por ejemplo colombiano puro, dominicano puro, panameño puro, cubano puro, etc. Peor aún muchas veces cuando adquieren un animal de un criador famoso se refieren a este como puro, por ejemplo un “BACHO PURO”, etc. Ya hace varios años Frank Shy, más conocido como Narragansett, señalaba que aborrecía la palabra puro cuando se habla de gallos. “En mis 45 años de experiencia jamás he encontrado gallos puros, genéticamente puros. Hoy en día es común para muchos galleros decir puro Hatch, puro Kelso, o puro Murphy, cuando hablan de diferentes líneas de gallos. Yo fui un buen amigo de estos tres criadores y jamás escuche a ninguno de ellos usar la palabra puro al referirse a sus líneas de gallos, ni a las de otros castadores”. En realidad el término puro sólo puede ser empleado cuando se trata de una determinada raza de gallos (o de cualquier otro animal). Por ejemplo, el combatiente español, el combatiente inglés (Old English Game), el asil, el shamo, el malayo, el sumatra, etc.; los cuales cuentan con un estándar más o menos riguroso de la raza, tanto en sus características fenotípicas como en sus características combativas. Es decir cuando hablamos de un gallo puro nos estamos refiriendo a un gallo de raza pura. Sin embargo, el término puro no es correctamente aplicado cuando nos referimos a determinadas líneas o familias de gallos de tal o cual criador. Muchas veces cuando adquirimos un par de reproductores (gallo y gallina) de un mismo criador, al sacarles cría decimos que tenemos gallos de la línea de Fulano “puros”. Lo cual es un grave error, porque como hemos señalado al principio el término es inapropiado cuando no se trata de razas puras. El problema radica en que muchas veces nos ilusionamos cuando escuchamos la palabra puro, peor aún si no está correctamente aplicado; y creemos que por el solo hecho de que dicho animal es puro (o porque así nos lo hicieron creer), su descendencia será sobresaliente. Bueno, en este caso se aplica lo que planteamos en el primer documento (sobre como elegir el padrote ideal, “Sobre los gallos puros”), pues, que trasmita sus características de manera adecuada, dependerá de que si el gallo es un “cruce” o es un “padrote”. Ahora si efectivamente se trata de un animal de raza pura como el asil o el OEG, el problema radica en que trabajar con animales puros demanda mucho tiempo hasta conseguir las características que realmente estamos buscando. Si bien es cierto tiene sus ventajas, por ejemplo conocemos de manera inequívoca las características que pueden aportar a su descendencia; la desventaja es en cuanto al tiempo, porque debemos realizar varios cruces antes de que obtengamos un producto funcional para el ruedo. Por ejemplo, en el medio peruano (para pico), si utilizamos el asil, a lo más jugamos un 25% o un 12.5%, porque si no tenemos problemas de peso por la gran masa muscular que aporta esta raza, y difícilmente encontraremos coteja para un mayor porcentaje de sangre, por ejemplo un media sangre (50% asil). Lo mismo se aplica para las otras razas puras, salvo el combatiente español, que por sus características combativas podría jugarse incluso puro; aún así el cruce español con algo de oriental da muy buenos resultados. De igual forma que un animal sea de una raza pura no es garantía de que sea un buen padrote, todo depende de la selección realizada, del criador, si se trata de una persona honesta y seria. Señalábamos la vez pasada: “Hasta en las mejores líneas de gallos hay animales sobresalientes y defectuosos, peor aún si se trata de animales puros, que se supone para mantenerlos así son bastante consanguíneos, y sabemos que mediante la consanguinidad se fijan las características deseadas pero también se obtienen taras y defectos, por ello en este caso debemos ser muy estrictos a la hora de seleccionar nuestros animales”. Es decir, así el animal sea de raza pura, hay que probarlo, por lo menos toparlo, observar su desempeño, si tenemos la oportunidad probarlo con armas contra otro desarmado, para ver si es heridor o no, probar la casta, etc. Recién viendo todos estos aspectos y siempre y cuando quedemos satisfechos podemos incluir este animal en nuestro plantel de reproductores. Bueno, para finalizar hay que tener bastante cuidado al momento de aplicar el término puro, debido a que su mal uso es motivo de confusión, sobretodo en los criadores que recién empiezan, lo cual hace que tomen demasiada importancia a este aspecto (que si el gallo es puro o no), y muchas veces se obtienen amargas desilusiones.
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