Peleas de gallos clandestinas PDF Imprimir E-mail
Escrito por freisy   
Sábado, 10 de Enero de 2009 14:43

Sujeta al ámbito de la cultura popular de las minorías, la práctica es ilegal en EU

 

Por: Jorge Morales Almada
La Opinión Digital - Los Angeles,CA,USA
22 de julio de 2007

Por las calles de Sylmar se escucha el canto de los gallos. Es la señal en esta tarde de sábado. A la casona poco a poco llegan hombres de sombrero tejano y botas vaqueras. El patio trasero ha sido convertido en palenque. Aquí la tradición es clandestina. La pelea de gallos está por empezar.

"¡Sileeeeeeencio, señores!".

Cada semana las peleas de gallos clandestinas atraen la atención de cientos de espectadores. Pero no cualquiera puede entrar. Los encargados de realizarlas saben que se trata de una actividad ilícita. Por eso están al tanto de quienes entran. Todos son conocidos. De ahí, del barrio. Nada de forasteros.

Un joven asegura: "No te van a dejar pasar". Efectivamente, el palenque es para quienes traen "invitación". Una palabra clave, una mirada, un saludo y luego pasan.

"Lo siento, no puedes pasar, es propiedad privada", dice a manera de advertencia el tipo con mirada de pocos amigos que está en la entrada.

"Te dije, es que están prohibidas, ahí se mueve mucho dinero", comenta el mismo joven, un residente del área que asegura que cada fin de semana se llevan a cabo este tipo de peleas que en países latinoamericanos son tan normales.

Pero en Estados Unidos son ilegales. La semana pasada, Louisiana, el único estado que las permitía, aprobó una ley para prohibir esa actividad a partir de agosto de 2008.

"A la Feria de San Marcos, del merito Aguascalientes, van llegando los valientes con su gallo copetón".

En México, la Feria de San Marcos se ha convertido en el principal centro de atracción para las peleas de gallos. Cada año se juegan millones de pesos en apuestas. Muchas son las historias que se cuentan, de hombres que han perdido su rancho, su caballo o a su esposa por su fe en el espolón de algún gallo giro o colorado.

"Es que son parte de nuestra cultura", comenta "don Miguel", quien se deslinda de las peleas de gallos, pero acepta haber asistido como espectador y dice conocer quiénes se dedican a ello.

"No te puedo decir, son de aquí mismo, aquí todos nos conocemos", dice.

Para ellos, quienes se dedican a realizar este espectáculo, se trata de un deporte

De acuerdo con el grupo especial de la policía que combate la crueldad en contra de los animales, el Animal Cruelty Task Force (ACTF), las peleas de gallos se realizan con frencuencia principalmente en el Valle de San Fernando, en el Este de Los Ángeles y en el área de Harbor.

"Tenemos muchos problemas con las peleas de gallos, cada semana se realizan, las hacen en los patios traseros de casas donde las propiedades son grandes, como en Foothill o Sylmar en el Valle de San Fernando", asegura Linda Ortega, detective del ACTF.

Es en esas zonas donde por lo general se crían gallos para combate, donde cientos de personas se dedican a ellos y llevan a cabo torneos con el cruce de apuesta de miles de dólares.

La temporada alta de peleas de gallos clandestinas empieza por lo general la última semana de noviembre, a partir del Día de Acción de Gracias, dice la detective Ortega, aunque en realidad cada semana hay enfrentamientos.

"Durante el verano son menos las peleas, porque es cuando los gallos pierden plumaje", señala la encargada de atacar este delito en Los Ángeles.

"Linda la pelea de gallos, con su público bravero, con sus chorros de dinero y los gritos del gritón".

Para los galleros se trata de una tradición, parte de la cultura de los pueblos latinoamericanos. Sin embargo, grupos defensores de los animales aseguran que se trata de un "deporte sangriento", de una actividad cruel en contra de los animales.

"Las peleas de gallos van más allá que simples espectáculos sangrientos, son una rica fuente de conocimientos naturales, donde los galleros aprendemos de los gallos de pelea, el espíritu de lucha y de superación inquebrantable que toma al rival como pretexto para la superación personal", escribe el gallero Óscar Ortiz en su página de la internet.

Para muchos galleros, el gallo de pelea representa clase, nobleza, determinación y disposición al sacrificio.

"Pa’ qué me cuidaste tanto, si hoy me lanzas a la muerte", dice Vicente Fernández en una de sus canciones sobre peleas de gallos.

Para la organización defensora de animales People for the Ethical Treatment of Animals (PETA), las peleas de gallos son un "deporte" sangriento y brutal que no debería tener lugar en las sociedades civilizadas.

Heather Moore, representante de PETA, destaca que este tipo de peleas son dañinas tanto para los gallos como para el ser humano y que los libros de historia deberían referirse a ellas de igual manera que la esclavitud, la segregación racial, la explotación infantil y otras prácticas vergonzosas del pasado.

Aunque el origen de las peleas de gallos es incierto, se tiene conocimiento de que hace tres mil años, durante la época de los fenicios y hebreos, ya eran populares. En India y China se tiene registro de esta práctica hace 2,500 años.

Por esos mismos años, también se cuenta que en la antigua Grecia, cuando se preparaba la invasión persa, el jefe del ejército griego, Temístocles, llevó a cabo una pelea de gallos la noche anterior a la batalla para inspirar a sus hombres, demostrándoles la natural valentía del gallo de pelea.

Esta ave era vista como símbolo de adoración. Algunas civilizaciones como la griega y la romana asociaciaron el gallo de pelea con los dioses Apolo, Mercurio y Marte. En algunos otros lugares del mundo se prohibía comérselos.

Las peleas de gallos llegan a América con la conquista española y desde entonces se han convertido en un símbolo de las ferias populares.

"Con sus plumas relucientes y aventando picotazos, quieren hacerse pedazos, pues traen ganas de pelear".

La detective Linda Ortega, de la ACTF, dice que estos gallos son criados para el combate alimentándolo con vitaminas y esteroides que transforman su genética y los convierten en más agresivos.

En su ambiente natural estas aves suelen defender a picotazos y espolones su territorio o comida, pero de acuerdo con expertos, nunca pelearían a muerte, ya que el más débil huiría.

Sin embargo en un palenque, el gallo no tiene escapatoria y de acuerdo con las reglas del juego, la pelea es a muerte: hasta que clave el pico.

El redondel siempre se tiñe de rojo, los gallos muertos son arrojados a la basura y en ocasiones hasta el ganador muere a causa de las heridas que sufre, ya que sus espolones naturales son cambiados por filosas navajas.

Según Ortega, quienes principalmente organizan estas peleas de gallos clandestinas son hispanos, por lo general mexicanos, y filipinos.

Es en Filipinas donde se realiza el mayor torneo de peleas de gallos, donde galleros de todo el mundo acuden para repartirse la millonaria bolsa que se pone en juego.

Localmente, dice Ortega, es en San Bernardino donde se sabe se lleva a cabo uno de los torneos más populares entre los galleros.

"Y en el choque cae el giro, sobre el suelo ensangrentado, ha ganado el colorado que se pone ya a cantar".

Las leyes de California prohíben la realización de peleas entre gallos. Quienes violan el Código Penal 597 de California, en sus incisos b, c y j, puede ser sujeto a un año de prisión y una multa de hasta 20 mil dólares.

Bob Serber, supervisor de la Unidad de Protección de Animales de la Procuraduría de la Ciudad, asegura que esta práctica de peleas es recurrente en Los Ángeles.

"Cuando hemos hecho arrestos hemos encontrado cientos de dólares, dinero en efectivo en los bolsillos de las personas que los usan para apuestas; estamos hablando de apuestas que van desde los 20 hasta los cinco mil dólares. Es como si estuvieras en el hipódromo de Hollywood Park", comentó este fiscal.

Cada año la Procuraduría de la Ciudad, desde que el fiscal Rocky Delgadillo estableció la Unidad de Protección de Animales, dijo Serber, se procesan de 10 a 15 personas por la violación de ese código penal.

"Estas personas por lo general reciben una multa de 12 mil dólares si son los dueños de gallos de pelea", señaló.

Sin embargo, el solo hecho de ser espectador también viola la ley, lo que puede ser sancionado con mil o cinco mil dólares y pueden ser obligados a realizar trabajo comunitario.

Serber dejó en claro que participar de cualquier forma en las peleas de gallos es un delito que es considerado muy en serio por las autoridades locales.

Sin embargo, debido a la clandestinidad de esta práctica y de que sólo cuentan con 16 agentes dedicados a todos los delitos en contra de animales en general, es poco lo que pueden hacer para tratar de erradicar la práctica.

El pasado 24 de junio, gracias a una llamada anónimo, agentes del ACTF lograron detectar una pelea de gallos en progreso y arrestaron a tres personas.

Además de los cuestionamientos de crueldad en contra de estas aves, organizaciones también han manifestados su preocupación por los riesgos en la salud que consideran representan la cría y el traslado de gallos de pelea.

En el año 2003 California experimentó una epidemia entre las aves de corral debido a la detección de la enfermedad llamada Exotic Newcastle, la cual, según estimó el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), mató a más de 3.2 millones de pollos, gallos y gallinas y costó más de 65 millones de dólares al gobierno federal.

Richard Lobb, portavoz del National Chicken Council, dijo que se cree que esa enfermedad pudo haber tenido conexión con el tráfico de gallos de pelea.

"Las peleas de gallos son un potencial problema de salud. Algunos relacionan la enfermedad de Newcastle con los gallos de pelea. Es una preocupación y por su puesto que no nos gusta esa práctica", dijo el vocero de los criadores de aves de corral en el país.

También se cree que el manejo sin control de los gallos de pelea podría esparcir la gripe aviar.

En 2002 el presidente George W. Bush firmó una ley que prohíbe trasladar gallos de un estado a otro.
Última actualización el Lunes, 19 de Julio de 2010 17:05