| ANTIGUO MODO DE JUGAR GALLOS |
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| Escrito por freisy | |||
| Viernes, 24 de Agosto de 2012 15:11 | |||
En Perú; antiguamente se practicaban jugadas de gallos llamadas “Guerrillas”.-En Perú; antiguamente se practicaban jugadas de gallos llamadas “Guerrillas”.
Esta modalidad de juego ya no se realiza desde hace mucho tiempo.
Antes que se pierda por el inexorable tiempo y se desvanezca en el olvido; les alcanzo una crónica mas, en este caso se trata de mi experiencia vivida en años de adolescencia (l959-1960 aproximadamente).
Las peleas denominadas “guerrillas”, consistían en soltar cuatro gallos juntos en el ruedo de combate. Todos armados con sus respectivas navajas, en pelea de todos contra todos.
Según su ubicación, a cada animal se le asignaba un número del 1 al 4.
Antes de calzar las navajas; a los gallos se les hacía una prueba de tope, (de dos en dos) para que el público y/o apostadores puedan tener algún criterio del accionar de cada cual.
Como en todo, no faltaba el “avivato”, que quería meter un gallo corrido “despichado” o “chusco” y apostar por el contrario para ganar ilícitamente la apuesta. Pero éste era descubierto y retirado de inmediato al no pasar la prueba de tope reglamentario.
![]() Emulando apuestas en carrera de caballos, había una ventanilla que atendía apostadores. Se jugaba a gallo ganador, dupleta etc... Si mal no recuerdo había un juez de apellido Valega. DESARROLLO DE LA PELEA.-
Cuando todo estaba dispuesto, se metían los 4 gallos en jaulas individuales en forma de equis. Las jaulas estaban unidas en un solo bloque, cada una tenía puerta en la parte superior por donde se introducían los gallos.
Como estas no tenían piso, cada combatiente quedaba con patas en la arena del ruedo.
Este conjunto de jaulas tenía una unión central, enlazada a una soga que pendía de lo alto y, mediante una polea se prolongaba horizontalmente hacia un costado del ruedo, donde un encargado lo izaba, haciendo que los 4 gallos queden libres al mismo tiempo en el centro de la cancha.
Los gallos, al quedar repentinamente libres, se acometían de inmediato y, como es lógico suponer los más bravos lo hacían primero, pero no se podían librar de los otros que también intervenían por diferentes flancos y en un instante, todo era un ovillo de plumas.
Los más peleadores generalmente eran los que llevaban la peor parte.
Era frecuente que en el primer “round” se defina la pelea.
El juez con su campanilla en mano, sentenciaba el orden de mérito.
El ganador era el gallo sobreviviente o el último en enterrar pico, mientras que el segundo lugar era para el penúltimo en morir.
En los casos donde quedaban sobrevivientes y no se acometían o no podían entrar en pelea por algún motivo o impedimento físico, el juez mandaba segundo o tercer careo, para esto los careadores retiraban los que besaron arena. Y los sobrevivientes eran reanimados y auxiliados hasta definir el primer y segundo lugar. El dueño del ganador se llevaba el mejor premio y el segundo lugar recibía premio consuelo, mientras que las personas que habían acertado a ganador o placé pasaban por caja.
LOS GALLOS ESPECIALISTAS
No quisiera dejar de mencionar que en estos juegos - pelea de todos contra todos-, habían gallos “especialistas” que parecían poseer un ardid o algún atisbo de inteligencia, estos actuaban de la siguiente manera:
El gallo “especialista” intervenía de la siguiente manera:
Apenas quedaban libres los cuatro gallos en la arena, el gallo “especialista en guerrillas” en vez de embestir a cualquiera de sus tres rivales, se “abría” a un lado del ruedo y allí se quedaba quieto; desde esa cómoda posición, observaba como peleaban los otros tres.
Terminado este 1er Round, el juez ordenaba que el gallo ganador del grupo de los tres que pelearon - que si no estaba moribundo, estaba disminuido de sus facultades – sea enfrentado con el otro “sobreviviente” (El que se “abrió” a un lado) para poder definir el primer y segundo lugar.
Como imaginarán; el gallo que no había participado en el 1er round, estaba fresco, con energía intacta y ganaba fácilmente a su rival o en algunos casos no era necesario que peleen, pues el gallo herido se moría solo.
![]() Pude ver a estos gallos “pelear” varias veces, repitiendo la misma artimaña y ganando fácilmente a su rival. Y por ende, dándole pingüe ganancia a su dueño. Después de cada pelea, por mera curiosidad, me acercaba a los dueños para escuchar sus comentarios.
Algunas veces, para ganarme su amistad me ofrecía ayudarles en algo; pero la mayoría tenía su equipo y no permitían la intervención de extraños, además para ayudar en algo, era importante tener algún conocimiento básico pues las navajas eran muy filosas y el peligro siempre estaba latente.
Poco a poco me llegaron a conocer, hasta que un día alguien me dijo:
-Chiquillo, veo que te gustan los gallos
-Así es señor, le contesté
-¿Has tenido alguna vez un gallo?
-No, nunca he tenido uno
-Mira -terminó diciéndome- si mi próximo gallo que juegue sale vivo de su pelea, te prometo regalártelo.
Aquí aprendí a diferenciar lo que se siente, cuando se ve pelear a un gallo ajeno, a otro del que se tiene alguna ligazón.
Fue mi primera experiencia emotiva, porque “vi una pelea distinta” ¡deseaba tanto que el gallo ganara!
Para suerte mía, así sucedió y el gallero, cumplió su palabra. (Fue la primera lección que aprendí sobre la palabra de un verdadero gallero. Su palabra valía “su peso en oro”)
De esa forma logré mi primer gallo fino, -felizmente manso- fue un ají seco navajero, que dio su primer canto mañanero estando amarrado debajo de mi cama, sobresaltando la tranquilidad de mi padre y abuelito que preguntaron ¿De dónde salió un gallo en casa? (Historia aparte) tenía pluma apretada y brillante. Este imborrable gallito, acompañó mis primeros pasos de novel aficionado.
Gracias al noble gesto de aquel señor gallero, hoy puedo escribir esta crónica y, compartir con ustedes, algunos valores humanos muchas veces escondidos dentro del mundo gallero.
fuente: galloskidgalahad.blogspot.com
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| Última actualización el Viernes, 24 de Agosto de 2012 15:35 |









