Mitos y realidades del Deporte de Gallos PDF Print E-mail
Written by freisy   
Friday, 09 July 2010 14:39
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Pícalo Gallo.-

Ángel Núñez      
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Las peleas de gallos es una de las actividades más antiguas en la historia de la humanidad. Según los estudiosos 1400 años antes de la era cristiana ya los chinos practicaban este pasatiempo. Desde esa época hasta hoy la actividad gallística ha estado presente en diferentes países de todos los continentes del mundo.



En las últimas décadas este milenario deporte ha estado bajo el fuego de aquellos que difieren de su existencia y han logrado crearle una falsa imagen con el fin de prohibirlo  en los lugares donde se practica  legalmente. Así lo han hecho en los 50 estados de los Estados Unidos. La ventaja que tienen las personas y entidades que lo quieren borrar del mapa es que están bien organizados, con acceso a los medios de comunicación y con suficiente recursos económicos para ejecutar su política anti-gallos. La desventaja que tienen los que lo defienden y lo practican es que carecemos de organizaciones que contrarresten a estos llamados defensores de los animales.

Los argumentos expuestos por los que están en contra de las peleas de gallos  son cuatro: primero, que es una actividad cruel, segundo se fomenta la violencia, tercero se juega dinero y cuarto se utilizan bebidas alcohólicas. Procederemos a analizar cada una de ellas.

Definir lo que es crueldad es como definir la belleza, cada persona tiene su argumentación  muy personal. Aplicarle castigo corporal a un niño cuando comete una falta es bien visto por algunos y un maltrato para otros.   La historia está llena de actos atroces y crueles justificados por fines económicos o ideológicos  y hoy en el siglo 21 la crueldad es parte de nuestra cotidianidad. La crucifixión de Jesús y la persecución de los cristianos por los romanos, La Santa inquisición respaldada por la iglesia católica, el exterminio de los indígenas americanos por los conquistadores europeos, la esclavitud institucionalizada por los colonizadores  del nuevo mundo,  las reservas indígenas en Norteamérica, el genocidio de los judíos por los alemanes y  el discrimen racial en los Estados Unidos durante el siglo 20 son solo algunas de las barbaridades que los hombres dejaron grabadas para la historia.  Hoy en los comienzos del siglo 21 no podemos sentirnos orgullosos de cómo vivimos. La desigualdad social y económica tiene a gran parte de la población del mundo sumida en la pobreza, niños muriendo de hambre mientras algunas naciones invierten millones de dólares en guerras y armamento bélico, la legalización del aborto,  la pena de muerte y  el maltrato a niños y mujeres son crueldades que vemos a diario.



 Analicemos  la crueldad en una pelea de gallos. El gallo de pelea es el único animal que viene programado por la naturaleza para pelear hasta morir. Prueba de esto es que la creación lo equipo con dos armas en sus patas para defenderse y herir a su contrincante. El hombre ni lo enseña ni lo obliga a pelear y tampoco puede modificar esa conducta. Ellos lo hacen por instinto.  La práctica del deporte de gallos y la reglamentación existente está dirigida a minimizar la crueldad y permitir que el combate se dé en igualdad de condiciones y en un ambiente apropiado. Resultado de esto es que algunos de los gallos que pierden una pelea  se pueden recuperar y volver a pelear o pueden ser utilizados para la recría.  En su estado natural ellos pelean hasta morir. Pelea  el padre con el hijo, el joven con el viejo, el grande con el pequeño y el saludable con el enfermo sin mediar ninguna condición de igualdad.  El gallo de pelea está dotado con un increíble sistema de recuperación. En un corto periodo puede sanar sus heridas y en ocasiones sin la administración de medicamentos.  No podemos decir que no existe la crueldad en una pelea de gallos  pero sí que es mínima.  Muchos de los que catalogan las peleas de gallos como crueles disfrutan de encuentro boxístico  como si fuera una obra de teatro  sin importar que al final de sus vidas estos boxeadores terminen con severos daños en su celebro producto de los golpes recibidos.

 Como segundo argumento dicen que es  un ambiente donde se fomenta  la  violencia. La violencia la tenemos en nuestros hogares ya que la televisión es uno de los medios que más fomenta la violencia  en sus novelas, películas y hasta en los muñequitos. Los padres pagan en el cine para que sus niños vean películas de guerra, de matanzas y donde el protagonista principal es la violencia. No olvidemos otros deportes como el boxeo y la lucha libre que son ejemplos de violencia y muchos de sus seguidores son niños y jóvenes. Y no podemos dejar de señalar  el vocabulario y las acciones de  algunos de nuestros honorables políticos.



Se señala a las  galleras como  lugares donde los padres de familia apuestan y ponen en riesgo el dinero de la familia. Son los gobiernos los que fomentan y patrocinan los juegos: el loto, los pega dos, tres y cuatro, la lotería tradicional, raspa y gana, los caballos, las tragamonedas y los casinos. Hasta las iglesias patrocinan los juegos celebrando bingos para recaudar fondos. El latino lleva en la sangre las apuestas. Se apuesta  en los juegos de  baloncesto, el baseball, en las peleas de boxeo y  hasta en las elecciones generales. Desde temprana edad se aprende esta conducta  cuando los niños apuestan jugando canicas y en otros juegos tradicionales.



Como último señalamiento que se le hace al deporte de gallos es el uso  bebidas alcohólicas. El uso de este elixir es milenario y uso y costumbre de todos los puertorriqueños. Es algo histórico, cultural  y parte de nuestra vida social. Todos los eventos culturales,  deportivos y sociales son patrocinados por estas empresas. El primer invitado en los cumpleaños, bodas, fiestas navideñas o para celebrar cualquier actividad familiar son las bebidas. La nevera con cerveza fría es el primer pasajero en los autos cuando salimos a disfrutar en familia o con amigos. Decir que a las galleras no se deben llevar los niños porque aprenden a beber es una ridícula hipocresía. Muchos de los puritanos que atacan los gallos son los mismos que hacen uso desmedido del licor y terminan en programas de rehabilitación.



Como hemos demostrado  en el  deporte de gallos no sucede nada que no ocurra en nuestro diario vivir. No encontramos explicación que justifique la censura que le tienen  los medios de comunicación y el afán de algunas  instituciones y  personas para prohibirlo. Nos preguntamos: ¿Que beneficios tendría Puerto Rico si prohíben el deporte de gallos? ¿En los lugares donde no se practican las peleas de gallos se vive mejor que aquí?  Le dejamos la contestación a la Sra. Susan Soltero y a Carla Capalli. enemigas declaradas de las peleas de gallos o a cualquier otra persona que piense igual.




Last Updated on Tuesday, 26 April 2011 16:41