Peleas de Gallos en Cuba PDF Imprimir E-mail
Escrito por freisy   
Sábado, 10 de Enero de 2009 15:11

Cada fin de semana cientos de cubanos asisten a las riñas de gallos, uno de los juegos más populares de la isla, sobre todo entre los campesinos, muchos de los cuales se dedican además a la cría de estos animales de pelea.

"Para mí es mi vida, imagínese que crío y preparo gallos desde hace 50 años" nos dice Roberto Sánchez, un gallero que en la actualidad está criando mas de 70 de estos animales dedicados exclusivamente a la lidia.

El gobierno mantiene abiertas "vallas de gallos" para las riñas en casi todas las provincias del país, pero -al igual que en el resto del territorio nacional- las apuestas están prohibidas desde el mismo triunfo de la Revolución en 1959.

Sin embargo, la cría de gallos finos es una actividad tan costosa que sin las apuestas sería prácticamente no rentable, por lo que existen vallas "clandestinas" donde se juega tan fuerte que se ha llegado a apostar US$2.000 en una pelea.


Diversión de personalidades


A las peleas de gallos asisten todo tipo de personas. En la valla oficial de La Habana, llamada Finca Alcona, nos encontramos con un muy reconocido médico, con el hermano de uno de los líderes de la Revolución y con altos oficiales de las Fuerzas Armadas.
La pasión por estas peleas es tal que la Dirección de la Finca mantiene reglas estrictas, entre ellas está prohibido ingerir bebidas alcohólicas y portar armas, aunque se trate de armas de reglamento de los militares que asisten.

La vigilancia para impedir que los asistentes apuesten por sus gallos es también estricta a pesar de lo cual en muchas ocasiones, fuera de la vista de los organizadores de la Valla, el dinero pasa discretamente de mano en mano.
Muchos de estos gallos de pelea son además exportados por el gobierno a países como México o Venezuela a precios que oscilan entre los US$150 dólares por uno del montón, hasta los US$1.000 por un animal ganador.


Amores que matan


La preparación de los animales le lleva al gallero alrededor de un año, "resulta bastante caro porque en su dieta necesitan pienso especial e incluso carne y, al final, no todos salen peleadores" nos cuenta Roberto Sánchez.

Los galleros llegan a la Finca con sus animales para realizar el pesaje ya que sólo se enfrentan gallos del mismo peso, después son "espolados", es decir que se les arman con afiladas espuelas artificiales para hacerlos más mortíferos.

Desde ese momento, los galleros no ven más a sus animales hasta la hora de la pelea, en que los gallos aparecen en medio de la arena en dos jaulas que apenas son retiradas dan inicio a una pelea que por lo general terminará con la muerte de uno de los dos.
"Cuando pierdes un gallo el alma se te cae, y no es sólo por lo que pierdes económicamente sino por el cariño que le tomas a tu gallo", nos dice con clara emoción el gallero Roberto Sánchez.


Entre gallos y apuestas


En 1959, apenas se supo de la fuga de Fulgencio Batista, la población se "atacó" los casinos, las ruletas fueron quemadas y cientos de máquinas tragamonedas destrozadas con tubos y martillos.
Los casinos estaban controlados por los diferentes grupos mafiosos estadounidenses y entre los invitados de honor que vivieron en Cuba antes de 1959 estaban figuras tan conocidas como Lucki Luciano y Meyer Lanski.

Una de las primeras medidas del nuevo gobierno fue la prohibición total del juego, incluso la lotería; sin embargo, misteriosamente, las apuestas en las riñas de gallos mantienen hasta hoy cierta tolerancia.

Una de las vallas "clandestinas" que visitamos esta ubicada en el poblado de Bejucal y es tan pública que cualquier vecino te indica el lugar. Allí, las apuestas llegan a miles de dólares y es visitada incluso por altos funcionarios del país.
Última actualización el Lunes, 19 de Julio de 2010 17:02