Colombia
Espuelas más cortas, grandes peleas
Escrito por freisy   
Miércoles, 25 de Mayo de 2011 17:12

VII INTERNACIONAL DE CALI.-

Haciendo honor a su tradición, el VII Torneo Internacional de gallos de pelea en Cali, organizado en esta ocasión por la Asociación de Criadores de Gallos de Pelea del Valle del Cauca –ASOGAL-  durante los días 15 y 16 de abril, se constituyó en un éxito rotundo. 296 gallos, 148 peleas y presencia de las mejores crías de Colombia, en compañía de Puerto Rico, Aruba, Estados Unidos (Miami), Perú, Ecuador y algunos aficionados de Venezuela, dan fe del suceso.

La novedad principal del torneo, en el que las peleas se sortearon por peso a través de computador, consistió en el uso de espuelas plásticas de 42 milímetros, más cortas que en los eventos anteriores, lo cual repercutió en los resultados y la calidad del espectáculo. Se hizo evidente que con espuelas más cortas hay menos tiros de suerte, los gallos pelean más y los que tienen más casta, y mejor preparación y crianza, terminan imponiéndose. Aún así hubo 12 riñas que se definieron antes del primer minuto de pelea, y la mayor parte de ellas tuvieron triunfador antes de los 5 minutos.

Desde luego, hubo un buen número de peleas que pasaron de los 5 minutos y también un número alto de empates. Pero pudimos ver excelentes combates, prolongados, vibrantes y llenos de excitación, en los que se mostraron a plenitud las cualidades de los gallos combatientes y la capacidad de sus preparadores y galleros. De hecho, las tres riñas que provocaron el aplauso unánime del público duraron cerca de los 10 minutos y una de ellas terminó en tablas.

Para los acostumbrados al uso de espuelas de 50 milímetros o más, estos resultados bien pudieran indicar falta de tino en los gallos, pues ellos están habituados a que las peleas se definan pronto, con base en lo que los viejos reglamentos españoles consideraban heridas “innobles”, que dejan a los gallos incapacitados para combatir y a merced de su rival. Ese tipo de heridas, “pulmonazos”, rotura de la quilla de la pechuga, o “zancajos”, estuvieron ausentes en la definición de casi todas las riñas. Así, los aficionados pudieron disfrutar del valor, el bravío y la pugnacidad de los gallos de pelea en dos días de fiesta gallística inolvidable.

Los resultados finales así lo demuestran:  se erigió como gran ganador el frente de 4 gallos presentado por José Lancheros de Palmira, quién peleó aves criadas por Don Edgar Casas, de la misma ciudad, quien posee reproductores de las mejores crías del mundo en la variedad de pico y espuela. Su rendimiento fue del 100%, ganando 4 riñas y alcanzando 12 puntos. Fue el único frente que obtuvo este resultado.

Los hermanos Abadía de Cali, La Pradera de Bernardo Contreras también de Cali y Miami de Carlos y Julio, empataron en el segundo lugar con 10 puntos, producto de 3 victorias y un empate, con un rendimiento superior al 80%. Nadie puede dudar de la calidad de los gallos de Adolfo y Carlos Abadía, o de la cría de origen portorriqueño de La Pradera o de las excelentes aves cubanas de Miami.

En el tercer lugar se presentó un bloque de 9 frentes, con 3 peleas ganadas y una perdida, y un rendimiento del 75%. Se trata de Vistahermosa Sandoná, del criador nariñense –Colombia- Germán Insuasti; San José Salgar del peruano Edgardo Figueroa, quien peleó aves colombianas de la cría de Gabriel Posada; Montería de Fernando Mafioli, también criador colombiano de gallos con origen portorriqueño; otro frente de La Pradera, integrado por gallos de Puerto Rico de los criadores Danny Juan y Latorre; San José, otro frente de Edgardo Figueroa, esta vez con gallos peruanos; Timo, de Germán Patiño con aves de procedencia español y cubana con cruces de oriental; El Oasis-Los Mangos, de los hermanos Nelson y Leonardo Campo, una de las mejores crías del país; Kan Kil de Dayson Paniza, un caribeño colombiano que vive por y para los gallos; y Palmira-Pilis del médico caleño Benjamin Narváez con aves de origen español.

En otras palabras, no hay sorpresas. Al frente de los resultados estuvieron los mejores criadores del país y los mejores gallos llegados del exterior. Se impuso la clase, la bravura y la preparación, sobre el azar.  A eso contribuyó, sin duda, el tamaño más corto de las espuelas.

En este grupo de frentes que ocupó el podio de los triunfadores se contaron 12 gallos del exterior y 40 de Colombia. De estos últimos, 28 pertenecen a criadores asociados en ASOGAL, lo que nos indica de la buena calidad de la cría de gallos en el Valle del Cauca.

TRES MOMENTOS DE CLIMAX

Debe saberse que el público de Cali es reticente a la hora de aplaudir las peleas de gallos. Tanto por exigencia, como por algo de egoísmo. A los aficionados les cuesta reconocer al superioridad del contrario cuando acaban de perder una apuesta. Pero en esta ocasión hubo 6 gallos que los pusieron a todos de acuerdo y los pusieron  a aplaudir de manera frenética, sin importarles cuánto dinero acabaran de perder.

La primera, en el primer día de riñas, alrededor de las 7 de la noche, que enfrentó a un pollo giro de Benjamín Narváez con otro colorado –zambo- de Fernando Mafioli, ambos colombianos, el uno de Cali y el otro de Montería. El colorado, veloz y certero, estuvo al frente de la pelea durante un buen lapso y parecía que la iba a definir a su favor. Pero no contó con la nobleza, bravura y fortaleza del giro que, muy herido, empezó a tirar con violencia cada vez que sentía al enemigo cerca. Ciego, buscaba con su pico alrededor, barriendo el espacio delante de si, hasta encontrar a su enemigo. A los 7 minutos 11 segundos logró abatir al colorado de un certero espuelazo en la cabeza. La gallera en pleno aplaudió el valor de este pollo giro, que tiene sus ancestro en la cría del sevillano Antonio Calvo Romero, línea “giros de Prádez”.

El segundo gran momento se presentó el segundo día en el enfrentamiento de un pollo colorado “cabeza redonda” de Humberto Pulido con otro colorado de Roberto Peña, ambos criadores de ASOGAL. Este par de aves se trenzaron en un “toma y dame” intenso, sin dar ni pedir cuartel, de tal manera que era imposible saber hacia dónde se decidía la pelea. Faltando un minuto para las tablas el gallo de Peña acertó un espuelazo que pareció definir a su favor la pelea, pero el pollo de Pulido, sacando coraje y fuerzas no se sabe de dónde, reaccionó con bravura inusitada y estuvo a segundos de ganarla, cuando el juez declaró las tablas. La gallera les brindó un aplauso atronador.

Finalmente, tarde en la noche, se enfrentó un gallo colorado de Martín Yoyo de Puerto Rico con otro, también colorado, de Germán Patiño. De mayor alzada el borinqueño, arrolló al colombiano durante los primero segundos, pero la bravura de éste le permitió llevar la pelea al infighting, donde neutralizó la ventaja del más alto. Desde allí logró propinarle un espuelazo en el oído que dejó al gallo de Yoyo  mal de equilibrio. Entonces fué la pelea: pues el portorriqueño sacó su casta, lo mismo que el colombiano. Cayéndose, el de Yoyo se traía con las espuelas al de Patiño. Y éste, cada vez que era espueleado, se revolvía como víbora toreada y tiraba por todas partes, con extraordinaria velocidad y fortaleza. Al final, a los 9 minutos y 59 segundos, faltando 1 segundo para las tablas, el gallo de Yoyo murió en la mitad del circo, mientras la afición se ponía de pié para aplaudir a los dos bravos. De hecho, el último minuto de la pelea de estos dos combatientes se desarrolló en medio del aplauso unánime de la gallera.

La totalidad del evento fue una fiesta extraordinaria. Una fiesta de los gallos bravos, sí, pero sobre todo de la hermandad latinoamericana y continental, donde se olvidaron diferencias fronterizas, giros lingüísticos, manías regionales y hasta viejas reticencias. Todos fuimos uno, identificados con la vieja sentencia española; “Lo mejor de los gallos son las amistades que dejan”.

De:
Sr German Patiño.

Resultados finales de ASOGAL

Cali, abril 23 de 2011     Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla
 
Colombia acoge campeonato de peleas de gallos con 74 exhibiciones diarias
Escrito por freisy   
Lunes, 18 de Abril de 2011 14:31

360 animales compitiendo por el premio de US$ 10.000.-

Colombia celebra su séptimo campeonato de peleas de gallos, con 74 exhibiciones diarias y cerca de 360 animales compitiendo ante unas 1.200 personas de países como EE.UU., Brasil y Perú congregadas en la ciudad de Cali.

"Es una fiesta", explicó Andrés Arroyo, fundador y asesor de la Asociación Nacional de Criadores de Gallos de Pelea, que organiza el campeonato que inició el viernes y concluye hoy en Colombia, donde este tipo de espectáculos son legales.

Los cerca de 360 gallos participantes, algunos de propiedad colombiana y otros de ciudadanos procedentes Puerto Rico, Aruba, la República Dominicana, Brasil, Estados Unidos y Perú, entre otros lugares, se organizan en equipos de cuatro y diariamente se celebran 74 peleas, detalló Arroyo.

El primer premio está dotado con 10.000 dólares y los gallos que se proclaman vencedores suelen ser comprados por criadores, añadió.

Es el séptimo campeonato consecutivo que se celebra en Cali, capital del Valle del Cauca, donde en esta ocasión se han congregado unas 1.200 personas para presenciar las peleas.

En agosto del año pasado, la Corte Constitucional de Colombia rechazó una demanda que buscaba prohibir las corridas de toros, las corralejas (corridas populares) y las peleas de gallos con el argumento de que implican un maltrato a los animales.

Fuente: http://www.latercera.com/
 
El cortometraje Colombiano Asunto de Gallos
Escrito por freisy   
Jueves, 16 de Diciembre de 2010 11:19

Se estrena el próximo 15 de diciembre.-

A menos de dos meses del cierre de la convocatoria del IV corto en construcción, se dan resultados concretos del mismo, Asunto de Gallos de Joan Gómez se estrena el próximo miércoles 15 de diciembre a las 8:00 pm en Cinemanía, luego de tener una premier en la tercera edición del Festival Internacional In Vitro Visual para invitados especiales.

Este cortometraje cuenta con un equipo de trabajo complementario y completo desde su Director, Joan Gómez, Graduado en realización de cine y televisión, con cursos de especialización y profundización en áreas como dramaturgia, guión, puesta en escena, dirección de actores y cine en nuevos formatos digitales.

Asunto de Gallos narra la historia de Ricardo un joven gallero que lleva más de la mitad de su vida, dedicado a aprender de su padre el oficio y los secretos de las peleas de gallos. Vicente, el padre, es un viejo gallero, jugador empedernido y marrullero, acostumbrado a arriesgarse en deudas de juego hasta el filo de la muerte. Padre e Hijo desencadenan una historia llena de venganza y decisión.

“El cortometraje se rodó en una gallera en Bosa, que se llamaba La 80, digo se llamaba porque después del rodaje me entere que se armó una pelea,
llegó la policía y lo cerraron por no tener los papeles reglamentarios… Asunto de Gallos” comenta Joan Gómez

Dato de Galleros viviendo la vida

La gallera es un espacio de tradición popular, donde las peleas de gallos son conocidas como la práctica del pico y las espuelas, “el deporte de Los Caballeros”, allí se enfrentan dos gallos en un cuadrilátero y todo gira en torno a las apuestas, que en ocasiones llegan a ser de millones de pesos, en Bogotá existen aproximadamente cincuenta galleras, la más conocida es la Gallera San Miguel que recientemente cumplió 50 años.

Uno de sus atractivos son las apuestas las cuales normalmente inician con 500 mil pesos y se puede llegar apostar hasta 50 millones de pesos. Se calcula que en Bogotá cerca de cincuenta mil personas viven del negocio de las galleras.

Detrás de la Cinta







Velvet Voice
www.blackvelvetlab.com
Download:
FLVMP43GP
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FLVMP43GP
 
3 er. Campeonato Nacional Palmira 2010
Escrito por freisy   
Miércoles, 24 de Noviembre de 2010 13:56

Palmira, Colombia.-

EL CLUB GALLÍSTICO PERLA DE LAS AMÉRICAS – PALMIRA, VALLE DEL CAUCA-, INVITA AL 3er CAMPEONATO NACIONAL DE GALLOS DE PELEA QUE SE CELEBRARÁ ENTRE EL 26 Y 27 DE NOVIEMBRE DEL 2010.

Más informacion aquí.........
 
Hasta lo del arriendo se juega en la gallera
Escrito por freisy   
Domingo, 15 de Agosto de 2010 22:08

Medellín.-

José Guarnizo Álvarez,.

Antes de bogarse la cuarta cerveza, que saborea con una tajada de salchichón de tienda entre los dientes, Luis Felipe se confiesa.

Está sentado en un negocio del barrio Robledo, en cuyas paredes resuena una carrilera de 'Las hermanitas Calle'. "Vea hermano, llegó a donde era. Esta noche, aquí al lado, hay pelea hasta las cuatro de la mañana y yo soy el que cuida los gallos", dice.

No tendría nada de extraño sino fuera porque es un martes y porque en Medellín se desgaja una noche helada y lluviosa.

Aunque el acceso al "Club Gallístico" aparece como una especie de laberinto subrepticio, lo que adentro se levanta tiene aspecto de establo que huele a finca.

Ahí está Marcos Madrid con su crispado gallo blanco, guareciéndose de la lluvia, tan lejos de la Montería que dejó hace 11 años.

Mientras comienza a armarse un corrillo alrededor de la báscula, Marcos mima las plumas de su ejemplar, por el que apostará lo único que lleva en el bolsillo y que consiguió vendiendo ropa en el sector de El Hueco: 100 mil pesos.

Pasa más de media hora antes de que alguien se decida a cazar pelea. Un hombre al que llaman "Manigueto" desafía a Marcos con un gallo colorado que pesa tres onzas más que "Blanquito".

Eso en las peleas es una desventaja considerable pero Marcos, evidentemente ansioso, dubitativo y sin chance de echarse para atrás, acepta.

Alguien rumora que estamos ad portas de un duelo, sin ánimos de ofender, "chichipato". "Este no es un partido entre Holanda y Brasil ni entre Nacional y Junior. Es entre Rionegro y un equipo de la primera B, ¿si la capta?".

Porque así como en el fútbol existieron los Pelé, los Maradona, entre los plumosos también hubo unos que nacieron para el pedestal y que tuvieron su fanaticada. No pocos se acuerdan de "Frutiño", un gallo que por su cuenta le dio de comer a más de una veintena de personas hace más de 10 años en "El Hueco".

Quienes lo vieron pelear dicen que era un ninja, un karateca. "Ave María, era un gallo que empezaba la pelea en son de paz. Pero cuando sentía las espuelas del oponente, sacaba un sólo movimiento y juas, lo liquidaba", se acuerda Carlos, el dueño.

"Frutiño" hizo 13 peleas, de las cuales ganó 12 y empató una. Su fama se hinchó el día que venció a "Culimbo", el gallo que con 22 triunfos, aún ostenta el récord de más peleas ganadas en Medellín.

Quién no hizo plata con "Frutiño". "Los trabajadores del sector de La Alhambra vivían felices, cada que peleaba ese gallo todo el mundo quería que lo llevara en la apuesta, el uno con 20 mil, el otro con 500 mil. Entonces lo echábamos muy caro", rememora Carlos.

Hasta que llegó la tragedia. "Frutiño" fue enviado a una finca para que se recuperara y, de paso, entrenara sus patadas voladoras. Pero cierto día llamaron a decir que el gallo había sido alcanzado por las garras de un perro de una parcela aledaña, que entró al santuario de "Frutiño" buscando comida. En La Alhambra no hubo lágrimas, pero sí un luto disimulado.

Cuando el modesto "Blanquito" está apunto de ser jugado por 100 mil, a la memoria de "Cuco" o Hugo Piedrahíta -viejo que educó a los hijos con el dinero de sus gallos- vuelven los días en los que daba la sensación de que llovía plata.

Una época de abundancia que fue manejada por una cofradía de tahúres, entre los que estaban Gildardo Echeverri, pionero del chance en Medellín; Alberto Botero y doña Julia Orozco, a quien asesinaron el 1 de enero 1991. Un sólo gallo ponía a circular apuestas por 300 millones de pesos en algo que, dice "Cuco", "no tenía contadero".

Entrar a la gallera Cantaclaro, en Bello, hace 40 años, era como rociarse con la brizna del status y la popularidad. Una investigación de la periodista Vera Agudelo reseña que en la década del 50, candidatura a la Presidencia que se respetara era lanzada en la célebre gallera San Miguel, en Bogotá. Por ahí pasó desde Alberto Lleras Camargo, hasta Luis Carlos Galán.

A cambio de doctores portentosos, en la gallera de Robledo ahora vienen "vendedores de vitrina, trovadores, aquí hay caballistas, aquí hay escaperos, aquí hay sopladores de bolsillo, nooo, aquí hay de todo", recalca, con una risita remarcada en la cara Wílmer Gómez Mesa, el dueño.

Marcos se pasa las manos por la cabeza. Parece arrepentido. Es la hora en que los apostadores mañosos intentan hacerle creer a sus contendores que el gallo al que le están jugando es un enclenque.

Luego de que le instalan las espuelas de carey a "Blanquito", el ring se rodea de público. Hay viejos galleros, pero también mujeres y un pequeño grupo de jóvenes que perfectamente podría estar sembrado en un bar.

¿Por qué tanto grito? "Todo el que esté metiendo plata en algo lleva su tensión, sea en un partido de fútbol o de póker. Porque en el dominó usted se demora un rato, pero aquí con un par de espuelazos chao plata", dice un apostador.

El 80 por ciento de las apuestas está en contra de "Blanquito". Un tercer gallo, al que llaman "mártir", aparece en escena. Es un ejemplar caído en desgracia, que por salir corriendo en peleas pasadas, traen al ruedo para que los demás calienten dándole los primeros porrazos.

El juez entonces suelta los animales y comienzan los alaridos de la gente. Los segundos corren lentos mientras que gallo y gallo se dan picotazos.

"Blanquito" no parece dar la talla. Al segundo minuto ya recibió una estocada en el pescuezo, por donde le sale sangre turbia y espesa. "¿Te vas a dejar matar entonces? ¡Soltálo bandido, soltálo a ver, hombre desgraciado!", le grita Marcos, no a un asistente, sino al gallo colorado.

Luego de ocho minutos eternos, "Blanquito", tras resistir una estampida, lanza su último suspiro. Los ganadores celebran y se pasan de mano en mano los billetes del botín, mientras Marcos se queda mirando hacia el cuadrilátero que ahora muestra los manchones sanguinolentos de la batalla.

Entonces, con los ojos aguados y mirando cómo se llevan el cadáver del parcero, Marcos declara: "Mucha ansiedad. El gallo está peleando y uno quisiera meterse y darle fuerzas para que tan, venza al otro, pero eso no es válido".

¿No es muy duro cuando el otro gallo está ensañado con el suyo, con el que lleva meses de compañía, de amistad?

"Sí, bastante, uno sabe que ya le debieron haber partido las venas o un ojo. Uno sabe todas esas cosas y por eso sufre más".

Sufrimiento. Aquí es donde la historia deja de ser fábula. Juliana Barberi, directora de la Corporación Raya, no se guarda las palabras para decir que las peleas de gallos son bárbaras. "Nosotros estamos en contra de cualquier actividad que involucre la tortura o el maltrato y aquí los animales mueren desangrados, vomitando sangre", dice.

Barberi y un nutrido grupo de defensores de animales en todo el país esperan que la Corte Constitucional declare inexequible el artículo 7 de la ley 84 de 1989 que exceptúa las peleas de gallos, como actos de maltrato.

Eso por un lado. Lo que nadie sabe es que de las 3.000 galleras que se calcula funcionan en Colombia, sólo 30 son legales, es decir, que pagan tributos. Semejante revelación la hace María Catalina Guerrero, vicepresidenta comercial de Etesa, empresa del Estado en liquidación.

Ahora que todos se han ido de la gallera, Marcos, bajo la luz mortecina que viene de la lámpara, hace una confesión. "A lo sincero, estaría de acuerdo con que acabaran los gallos, a pesar de que soy un cabeza dura".

Lo dice por la plata que ya no tiene y de la que se desprende cada ocho días. Esta vez fueron 100 mil. Pero hace años fueron 22 millones de pesos en dos días, y después lo del arriendo.

Vivía en el barrio Patio Bonito, en Bogotá. "El alquiler valía 280 mil pesos y nos faltaban como 100 mil pesos. Yo le dije a mi mamá:

-Vieja, ¿cuánto le hace falta para ajustar? Présteme esa plata y yo la juego con mi gallo-, le dijo. -¿Muchacho, usted me cree a mi loca? No está ni tibio- le respondió.

-Vieja, ese gallito es bueno, gana todas las peleas... yo le tengo mucha fe- insistió.

Y la convenció. Entonces, se fue y lo apostó en contra de un gallo tuerto, a cuyo dueño le faltaba una mano. "Cuando ya había dado mi palabra, se acerca un muchacho y me dice, -no vaya a hacer esa locura, ese gallo sin ojo y todo, gana cada ocho días aquí- me dijo".

Pero ya era tarde. Soltaron los animales a la arena. En el primer minuto, el gallo de Marcos perdió una espuela y el árbitro no permitió que se la cambiara. "Tocó soltarlo así. Entonces las apuestas se pusieron 100 a 50 en contra del gallito mío y yo solo pensaba en mi vieja. El mochito suelta el gallo de él y yo suelto el mío. Se impulsan, el animal mío se inspira y tannnn, le manda un zarpazo al gallo tuerto y lo deja patas arriba. El señor que perdió luego me puso la manito mocha sobre el hombro y me dijo: oiga, me mató un gallito honorable".

Fuente: www.elcolombiano.com

 
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